Por: Jorge
Varela Márquez
Premio
Internacional de Ambiente, Goldman 1999
Tegucigalpa recibe agua cada 12 días. Doña María en La Kennedy paga L350 por barril. Las represas están a menos del 60%. Y el 40% del agua se pierde en tubos rotos. Ese es el negocio perfecto para quien quiere vender a extranjeros dicho bien nacional.
Hoy, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) Negocia la administración de nuestra agua
con la empresa estatal de Israel (MEKOROT). Aun no hay convenio publicado en Transparencia,
pero si hay historial: En 2019 el expresidente Juan O. Hernández (JOH) trajo una
misión del gobierno israelí para tratar el asunto del agua. En febrero 2025 el
embajador de Israel se reunió con el alcalde Juan D. Zelaya para hablar de
gestión del agua.
"Coincidentemente", el alcalde agiliza préstamos
por $150 millones con el BID para reparar o sustituir tuberías + $32 millones
para pozos y cisternas + $85 millones con Japón (JICA). Todo para arreglar
fugas. Si vamos a arreglar fugas, ¿para qué necesitamos a Mekorot?
Exigimos publicación de toda información, mientras, se
"revisa" el contrato de L5,200 millones de la represa Jiniguare, que
ya estaba adjudicada a empresa brasileña por la administración Aldana y sacada
del Presupuesto General sin auditoría pública por la administración de Juan
Diego Zelaya, el dinero estaba por desembolsarse y Mekorot aparece
oportunamente.
Por eso exigimos:
- Publicación íntegra de cualquier Acta con Embajada de Israel, Alcaldía y Mekorot.
- Auditoría pública de por qué el Alcalde Juan D. Zelaya sacó del presupuesto aprobado, la represa de Jiniguare.
- Garantía legal de que el agua seguirá siendo 100% pública y municipal.
- Plan con plazos para bajar ese 40% de pérdidas.
¿Qué es apartheid
hídrico y por qué lo mencionan?
La ONU y Oxfam han usado ese término para describir que en
Cisjordania hay dos sistemas: asentamientos judíos con
300 litros/persona/día, agua para piscinas y agricultura y por otro lado,
comunidades palestinas con 20-70 litros racionados, con control militar de
pozos. Mekorot niega esa acusación y dice que es líder en tecnología de
desierto. El pueblo de Tegucigalpa tiene derecho a conocer ambas versiones.
Los opacos cabildeos y la falta de transparencia en informar al
pueblo sobre las negociaciones que se hacen sobre uno de los más importantes e
indispensables recursos para la vida humana, no pueden continuar y es
obligatorio que se le informe al pueblo oportuna y debidamente.
Tegucigalpa no necesita
que le vendan agua. Necesita que no se le escape la que ya tiene.
BIBLIOGRAFIA: Google, IA y recortes de prensa.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario